28 Sep
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José Domingo Espinar Aranda

José Domingo Espinar Aranda (1791-1865). Ingeniero, médico-cirujano, militar, geógrafo, político y patriota panameño.

Nació en la ciudad de Panamá, en el barrio de Santa Ana, en el año de 1791. Fueron sus padres José Enrique Espinar y Josefa Aranda. Fue el segundo hijo de este matrimonio. Dos de sus hermanos fueron Fernando y José Gregorio; el primero se graduó de médico y radicó en Perú. José Domingo realizó estudios en el Colegio de San Francisco en Quito, y en la Universidad de San Marcos de Lima, en Perú. Se graduó de ingeniero y obtuvo, además, los títulos de médico y cirujano.

Contrajo matrimonio con la panameña Josefa de los Ríos Luna en 1815; de esa unión nació su primogénita Josefa G. de los Dolores, quien quedó huérfana de madre a muy tierna edad. En su segunda patria, Perú, José Domingo Espinar contrajo nuevas nupcias con la española, natural de Lima, Doña Lorenza Rueda, de cuya unión nacieron tres hijos: Rómulo, Felipe y Cristina Espinar.

Amigo leal del Libertador Simón Bolívar, Espinar logró librarlo de la muerte en momentos en que la enfermedad lo inhabilitaba para continuar la lucha de liberación: fue su médico de cabecera, consejero y amigo incondicional.

Como militar, a Espinar le tocó ocupar altos cargos, los cuales desempeñó con gran responsabilidad y compromiso, vinculados todos a los más altos ideales de libertad, en momentos en que Simón Bolívar, José de San Martín y Antonio José de Sucre requirieron de sus servicios. Junto a esos patriotas libró las últimas batallas suramericanas que condujeron a las independencias de Perú y Bolivia; y, en general, a la liberación de Sur América del colonialismo español. Luchó, particularmente, en el alto y bajo Perú y en el sur de Colombia.

Como hombre de acción, Espinar mostró un proceso de maduración de su pensamiento político, transitando desde las filas realistas hasta enlistarse en el ejército de los patriotas argentinos y chilenos encabezado por José de San Martín; y luego en los ejércitos peruano y colombiano a cargo del Libertador Simón Bolívar; finalmente se entregó a la defensa de la independencia del Perú, con la cual se concluyó la primera fase de liberación de Suramérica.

En ese contexto, Espinar participó en las batallas y campañas de Junín en 1824; el Segundo Sitio de El Callao en 1825 y 1826 ; Cuevillas en 1841, y combatió con Agustín Gamarra en la campaña de Ingavi en 1841 y 1842. También participó en la guerra de Huando, dirigida por Alvarado y Arenales. En el Sur, participó junto al General San Román contra la invasión de los bolivianos en 1843, y combatió en Miranove al lado del General Alvarado.

Sus trayectorias de militar y de médico se entrecruzan en la vida del General José Domingo Espinar, ubicándolo en el más alto sitial. Como expresa su ascenso en los distintos cargos que le ocupó desempeñar, ocupó el lugar que les corresponde a los grandes hombres que dejan huellas de una vida rica en experiencia y desafíos, en aras de los más altos ideales, y dignos de ser imitados por las nuevas generaciones.

A continuación enumeramos los cargos desempeñados por este patriota panameño: Oficial Mayor de la tesorería de la Casa de la Moneda -1816-1819-; miembro del Batallón Numancia formado por venezolanos, incorporado a la milicia con grado de Capitán , Médico y Cirujano de ese cuerpo; Grado de Capitán graduado conferido por José de San Martín -dic. 1820-, quien lo adscribió al cuerpo General de Ingenieros; Teniente Coronel graduado con Bolívar, recibió las credenciales ante el Congreso Colombiano por la provincia de Panamá; Secretario General de Sucre y de Simón Bolívar -1828-; de este último fue su Secretario Privado, Jefe de Estado Mayor -1824; Senador ante el Congreso Colombiano -1829-; General de Brigada del Ejército de la Gran Colombia; Secretario General de Salaverry y Jefe Supremo del Perú -1835-; Jefe de Estado Mayor del Ejército Libertador -1824-. Por disposición del Gran Mariscal de Santa Cruz, Presidente del Consejo de Gobierno Peruano, fue designado Coronel de Ingenieros en 1826, y Vicepresidente de la Sociedad de Fundadores de la Independencia; con Agustín Gamarra, en 1839, encargado de los negocios en el Ecuador por más de un año.

En 1830 tuvo lugar la celebración del «Congreso Admirable» en Bogotá, que fue una asamblea constituyente de la Gran Colombia convocada por Simón Bolívar para conciliar las partes en que se había fraccionado la República. En ese mismo año el Jefe del Ejecutivo de Colombia nombró a Espinar Comandante Militar del Istmo, puesto que desempeñaba interinamente el General José de Fábrega. Ya para entonces, la crisis que azotaba a la Nueva Granada puso de relieve las diferencias entre los liberales seguidores de las ideas de Santander, adictos a la federación, y los liberales seguidores de los ideales bolivarianos, que abogaban por la instauración del centralismo en toda Colombia. Al arribar Espinar a Panamá en ese año de 1830, los ánimos de rebeldía cundían entre los liberales y la gente del arrabal en Santa Ana, al que pertenecía Espinar. Mediante Cabildo abierto en la ciudad de Panamá, Espinar logró legitimar la separación de Panamá de Colombia, y suscribió el Acta del 26 de septiembre de 1830, que contemplaba en su artículo tercero que Panamá se reintegraría a la República de Colombia luego que el Libertador se encargase de la administración, o cuando la Nación se reintegrase a la unión unánimemente. El artículo cuarto, a su vez, manifestaba el deseo de que el Libertador viniera a Panamá para que, colocado en un punto en que pudiera atender a las partes dislocadas de la República de Colombia, procurase la reintegración de los estados en una sola República. El artículo séptimo confió la administración departamental al General José Domingo Espinar, bajo la denominación de Jefe Civil y Militar, con facultades suficientes. Pero en Panamá, Espinar fue rechazado por la élite panameña, sobre todo por liberales como Mariano Arosemena, Tomás Herrera, José Domingo de Obaldía y del conservador José de Fábrega, entre otros. Al asumir el poder en 1931, el presidente titular lo trasladó a la Gobernación de Veraguas y designó para ocupar la Comandancia General del Istmo al Coronel José Hilario López. Espinar no se conformó con esta disposición, lo que predispuso en su contra a los liberales panameños. Sostenido por la masa popular, el choque entre los seguidores de uno y otro bando fue inevitable. El 10 de septiembre hubo una asonada; Espinar declaró el Departamento de Panamá en estado de sitio y asumió el mando civil por encima de Fábrega.

Este fue el primer movimiento de secesión de Panamá de Colombia. Expresó las características y particularidades del autonomismo panameño en los aspectos político, económico y administrativo, que diferenciaban al Istmo respecto de Colombia y otros países de Sur América, puesto que Panamá confrontaba problemas vinculados a específicos intereses comerciales que no tenían sentido para la meseta bogotana y, para las provincias del Sur, que veían a los panameños como extranjeros. Aquel movimiento separatista levantó las banderas del determinismo geográfico e histórico del Istmo, debido a su posición geográfica; este movimiento liderado por Espinar fue la antesala de las sucesivas agitaciones separatistas que se gestaron en el Istmo: en 1831, con Juan Eligio Alzuru a la cabeza, después de desterrar a José Domingo Espinar; y el pronunciamiento separatista de 1840-41, encabezado por Tomás Herrera, quien puso como condición para reintegrar el Istmo a la República de Colombia, la instauración del federalismo como sistema de gobierno en todo el país. Contrastan las ideas de Tomás Herrera con las de José Domingo Espinar, quien abogaba por la instauración del centralismo en toda Colombia, que era el modelo defendido por el proyecto bolivariano.

Los enemigos de José Domingo Espinar lo acusaron ante las autoridades de Bogotá de incitar a la rebelión de clases entre la gente del arrabal y desobedecer a las autoridades colombianas. En efecto, él se negó a entregar la Comandancia General al Coronel Carlos Arboleda y al Comandante Juan de la Cruz Pérez. Sufrió un prolongado exilio, luego de cual, en 1849, Espinar regresó a Panamá al enterarse de que las autoridades de la Nueva Granada lo habían distinguido por su trayectoria militar, y ascendido en el escalafón militar a la calidad de General de Brigada; y consideró justo recibir una remuneración por los servicios prestados a la causa de la liberación e independencia de América. En aquella ocasión, José de Obaldía, en calidad de gobernador, levantó una acusación contra Espinar en el año de 1851, haciendo alusión a que José Domingo Espinar promovió una revolución de castas en el Istmo en 1830. Surgieron, entonces, nuevamente acusaciones sobre una supuesta revolución gestada por Espinar.

En el año de 1852, Espinar se reincorporó al ejército en Perú. Luego, recibió el nombramiento de Comandante del Departamento de Moquegua como Director de Obras Portuarias, en Arica. Allí, en Arica, murió José Domingo Espinar a la edad de 74 años, el 5 de septiembre de 1865.

En Perú, donde Espinar vivió a lo largo de 30 años, fue reconocido como ciudadano meritorio y militar ejemplar, sobre todo, por su participación a favor de la causa independentista. Recibió la distinción de Benemérito de la Patria en grado heroico y eminente, y fue distinguido, además, con las condecoraciones del Numancia, del Ejército Libertador, de Junín, del Sitio del Callao, de Restauradores y del Libertador Bolívar. En Panamá, un corregimiento del Distrito de San Miguelito lleva el nombre de José Domingo Espinar.

Fuente EnCaribe

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