05 Jul
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SABÌAS QUE...

La estirpe vinculante del ex-presidente Ricardo Martinelli es la sèptima generaciòn de Josè de Fàbrega.

Doña Gloria Berrocal Fábrega de Martinelli es de la sexta generación descendiente de José de Fábrega, y su hijo Ricardo, de la séptima. Como es tataranieta de Justo Arosemena, su hijo viene a ser chozno del gran panameño, y tomò posesión como Presidente de la República.

Demetrio Fábrega

Ciento setenta y ocho años han pasado después de la muerte de José de Fábrega, protagonista de nuestra independencia de España y primer Jefe Supremo de Panamá, militar de integridad tan profunda y severa que nunca usó el poder para hacer fortuna, al punto de que, en su lecho de muerte, sus últimas palabras fueron que les dejaba a sus hijos el ejemplo de sus virtudes. Un descendiente directo suyo en la séptima generación, Ricardo Martinelli, ocupò el sillón presidencial de la República.

La humildad de José de Fábrega en el poder, siempre tan honrado como caballero, y tan valiente como sensato. A veces he pensado que muchos de los males de Panamá se deben a una historia llena de medias verdades y a que el olvido siempre cubre a sus verdaderos próceres, ya que en los libros de historias en las escuelas hablan de que Simòn Bolivar es el "libertador", en vez es totalmente falso. En efecto, creo que hay personas que, al ver la calle que lleva el nombre de José de Fábrega, ni sepan quién fue ni lo que hizo.

Su nieto José Manuel se casó con una hija de Justo Arosemena. De su unión con Inés Arosemena salieron otros Fábrega que dejaron marcas brillantes en esa historia nacional que nadie conoce. Por el vientre de ella entraba en la estirpe también algo de la grandeza de Justo Arosemena, de su rectitud moral, de su vocación de estudioso, de su preocupación por los necesitados, de la generosidad que lo llevó a morir dejando un testamento que asombra por las pocas cosas que menciona, y como dinero “quinientos pesos”. Don Justo no quiso aceptar la presidencia de Colombia, cuando Rafael Núñez se la ofreció, y cuando Núñez le preguntó por qué no aceptaba, contestó: “Porque tendría que dejar de ser Justo Arosemena”.

Otra luz heredada importantísima es que dejó escrito que “el Gobierno que quiera educar al pueblo tiene que comenzar por la escuela primaria”.

Por cierto, en una entrevista que le hicieron a su hija Inés Arosemena de Fábrega, bisabuela de la madre de Martinelli, el periodista le preguntó: “¿Qué mensaje especial le diría a las futuras generaciones de jóvenes porque usted es madre de trece hijos?”, doña Inés contestó: “¡Que por nada del mundo nos olviden! Hemos trabajado por este Istmo y hemos creado una cultura que merece ser recordada y conservada. El olvido de la historia que hemos vivido es lo más terrible que le puede suceder a dos generaciones. Tanto a la que olvida como a la que es olvidada”. Además del conocimiento de la lengua española que adquirió de su padre, dominaba el inglés, el italiano, el francés y hasta el latín.

Julio José Fábrega Arosemena, hermano del bisabuelo de Martinelli, fue el único miembro del Gabinete de la Junta de Gobierno de 1903 que se negó a firmar la ratificación del Tratado Hay-Buneau Varilla. Su hermano, Alfonso Fábrega Arosemena, fue nombrado Magistrado de la Corte Suprema de Justicia por Belisario Porras, pero cuando Porras lo llamó para pedirle un fallo a favor de un amigo que tenía en Veraguas, don Alfonso le contestó: “Entiendo perfectamente lo que me pide”, y acto seguido le mandó su renuncia irrevocable; y tenía entonces doce hijos que mantener.

Con el apoyo permanente de Harmodio Arias, uno de esos hijos de don Alfonso, el Dr. Octavio Fábrega, fue el cerebro principal de la lucha por el reconocimiento de los derechos de Panamá sobre su territorio hasta el golpe militar de 1968. En 1936, como Presidente de la Asamblea Nacional, escribió en el preámbulo de la ratificación del Tratado Arias-Roosevelt que Panamá podría no tener la fuerza para hacer valer sus derechos, pero podría aliarse con los que la tuvieran, y esos eran los años en que surgían las potencias militares del Japón, de Alemania, de Italia, en España estallaba la Guerra Civil y en Rusia se consolidaba el poder de Stalin. Además, coincidiendo con el ascenso de Hitler al poder, las fuerzas armadas de Estados Unidos habían terminado tres años antes una ocupación de Nicaragua que duró veinte años. Don “Tato” también fue el cerebro determinante de las reclamaciones de Panamá como consecuencia del 9 de enero de 1964, hasta cuando Miguel H. Moreno coronó su participación en esa lucha con la declaración que lleva su nombre y el de Ellsworth Bunker.

En 1967, el Dr. Octavio Fábrega como Presidente del Consejo Nacional de Relaciones Exteriores, habiendo destrozado día tras día los argumentos a favor de los proyectos de los tratados Tres en Uno en interminables sesiones, cerró su intervención diciéndole a Marco Robles: “Señor Presidente, si usted firma eso le van a decir más que al hombre de 1903”.

Mientras se celebraban esas sesiones en secreto en la Presidencia, otro Fábrega de la sexta generación de descendientes del Coronel José de Fábrega y tataranieto de Justo Arosemena, como Director del Diario La Hora, con veinte editoriales de primera página, con las inolvidables columnas patrióticas de Thelma King y las geniales caricaturas de Eudoro Silvera, forjó, junto con ellos, una reacción popular tan explosiva que Robles no se atrevió a presentar a la Asamblea los Tratados Tres en Uno para su ratificación. Doce años después, el general Omar Torrijos me dijo en Tokio que de no haber sido por esa lucha no habría habido Tratados Torrijos-Carter.

Por cierto, otro merecimiento que nunca se le ha reconocido a Octavio Fábrega es que, en la Corte de La Haya, cuando Inglaterra denunció las banderas de las marinas mercantes de Panamá y Liberia, sin ayuda de los abogados norteamericanos que representaban a Liberia, ganó el pleito con una brillante defensa que culminó hablando sin notas durante dos horas. El entonces Presidente de la Corte de La Haya, después de pronunciar el fallo favorable a Panamá, le dijo que nadie nunca antes había hecho una defensa tan talentosa y tan larga sin leer notas y sin llevar documentos de referencia.

Un nieto de don Alfonso Fábrega Arosemena, el Dr. Fernando Cardoze Fábrega, utilizando su talento y el buen nombre de que ha gozado en su profesión y valiéndose del respeto que sintieron por él durante más de diez años tanto los directores estadounidenses como los directores panameños en la Comisión del Canal, logró que se acogiera su idea sobre la transición imperceptible de Estados Unidos a Panamá. El Dr. Cardoze Fábrega se impuso como tarea personal insoslayable hacer que las instalaciones del Canal no sufrieran ni el menor descuido en cuanto a mantenimiento y adquisición de equipos.

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Ciento setenta y ocho años han pasado después de la muerte de José de Fábrega, protagonista de nuestra independencia de España y primer Jefe Supremo de Panamá, militar de integridad tan profunda y severa que nunca usó el poder para hacer fortuna....

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