19 Jan
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El cadete Mario Pereyra y el misterio del TC48

El 3 de noviembre, al sobrevolar el archipiélago de Bocas del Toro, el comandante de la aeronave, capitán Renato Felipa, reportó fuego en uno de los motores. 53 años después, las incógnitas continúan

El miércoles 3 de noviembre de 1965, mientras los panameños celebraban su gesta de separación de Colombia, se iniciaba uno de los misterios de la aviación Argentina: la desaparición del TC 48. A bordo iban 54 cadetes de la Fuerza Aérea Argentina. Uno era peruano; el resto, argentinos. Además viajaban nueve tripulantes y cinco oficiales que viajaban como pasajeros.

Con fecha del 8 de noviembre de 1965, las bitácoras del buque Dodge County, que participó en la búsqueda del TC 48 y a las que tuve acceso, representa una segunda evidencia con respecto a la posibilidad de una aproximación del TC 48 a aguas bocatoreñas. En el documento se detalla la recuperación de chalecos salvavidas, un ‘suéter militar color azul de la Fuerza Aérea Argentina, un gabán de la Fuerza Aérea Argentina y el pasaporte oficial No.13176 del cadete Julio Mario Pereyra y tarjeta de vacunación de Pereyra'.

En relación al hallazgo de los chalecos salvavidas, el mismo ocurre a una milla de distancia de la provincia de Colón. No obstante, esta evidencia no fue tomada en consideración en aquella época, al encontrarse distante de la ubicación marcada de la búsqueda. Esto no fue aceptado por los familiares del TC48, dando pie a la leyenda de que la aeronave cayó en las selvas de la cordillera del Talamanca.

DOS VUELOS, UNA INCÓGNITA

Algunas familias argentinas creyeron efectivamente que el TC48 voló por los cielos costarricenses, cuando en realidad fue el T43, otro avión que llevaba al resto de cadetes de la misma promoción, cuyo despegue se dio minutos antes del TC 48.

¿Por qué nunca se ha hablado del hallazgo de las pertenencias del cadete Pereyra en aguas panameñas? Viviana Cippioni, sobrina del cadete Pereyra, señala: ‘nos dijeron que lo habían encontrado pero nunca llegó a nuestras manos. No tenemos nada. Nos comentaron, pero nunca nos [lo] entregaron [los hallazgos de Pereyra]'.

‘ESCUCHAMOS QUE UN AVIÓN HABÍA CAÍDO AL MAR, POR LADOS DE BUENA ESPERANZA. DE AHÍ SALIÓ LA GENTE A INVESTIGAR QUÉ HABÍA CAÍDO. NUNCA MÁS VOLVÍ A ESCUCHAR DEL TEMA',

GARAY SÁNCHEZ

TESTIGO

Mientras que Regina Zurro, familiar de uno los cadetes del TC 48, me confirma: ‘nunca conocí del hallazgo del pasaporte de Pereyra'.

El 3 de noviembre, al sobrevolar el archipiélago de Bocas del Toro, el comandante del TC 48, capitán Renato Felipa, reportó fuego en uno de los motores. El otro dejó de funcionar. El TC 48 nunca llegó a su destino. Tampoco ha sido encontrado.

A partir de ese 3 de noviembre de 1965, nació la ‘leyenda y el misterio del TC48', replicada por el grupo musical costarricense ‘Los Alegres Veteranos'. Con su estilo TexMex grabaron una pieza en homenaje a la historia del TC-48.

Las bitácoras de comunicación indican que el TC-48 despegó de la Base Militar de Howard, a aproximadamente 6: 49 a.m. A la 7:36 a.m. reportan un motor encendido, declarándose en emergencia e informando que aterrizarían en el primer aeropuerto a su alcance.

El avión tenía como hora estimada de arribo las 8:04 a.m., pero nunca alcanzó el aeropuerto de Limón en Costa Rica.

Primero despegó el T43 a las 06:43 horas de Panamá, mientras que el TC 48 despegó a las 06:49 horas, igualmente desde Panamá.

Ambas aeronaves seguirían la misma ruta. Mantuvieron esporádicos contactos entre sí. Las condiciones meteorológicas para la primera parte de la ruta no eran las mejores. El pronóstico indicaba turbulencia severa, fuertes lluvias y visibilidad de muy limitada a cero.

Según algunos indicios, el TC 48 podría encontrarse en el Golfo de Los Mosquitos o en sus alrededores.

Los diarios panameños, fechados entre el 4 y el 30 de noviembre de 1965, aportan poca información acerca de su desaparición en el espacio aéreo panameño. Es por ello que decidí emprender un viaje a la provincia de Bocas del Toro para investigar con los nativos de la provincia y establecer qué recordaban o conocían sobre el suceso. Nadie sabe nada, porque nunca habían escuchado del avión. En la Isla de Bocas del Toro, un vendedor de periódicos recuerda que ‘tenía quince años, y leía los diarios, y no recuerdo haber leído nada al respecto'.

Nuestra próxima parada es Almirante, donde igual nadie recordaba ese accidente ni había escuchado hablar del mismo, hasta que una parada para almorzar en una fonda —arroz con coco, pernil y jugo de limón— me permitió recabar el testimonio de la propietaria Elena Garay Sánchez.

—¿Recuerda un accidente de avión, con fecha del 3 de noviembre de 1965?

Después de hacer un alto para pensar, contestó:

—Sí, ese día, como solía hacer mi padre, me dejaba en la Escuela Tierra Oscura, ubicada entre Bocatorito y Tierra Oscura. Estuvimos desde como las 5:00 a.m, hasta las 5:00 p.m., porque había un acto en la escuela por la celebración de las fiestas patrias.

Garay, de 65 años, se remonta en el pasado hasta la edad de 12, cuando cursaba el sexto grado.

—Los muchachos trajeron la noticia de que habían escuchado una explosión, vieron cómo una bola de fuego caía al mar, pero no se percataron de que era un avión.

Elena continúa con su narración.

—Escuchamos que un avión había caído al mar, por lados de Buena Esperanza. De ahí venían para la fiesta escolar que teníamos fechada para el 3 de noviembre. De ahí salió la gente a investigar qué había caído. Vimos los helicópteros gringos —los había visto pasar por los cielos de Colón—... Nunca más volví a escuchar del tema, hasta hoy que me lo mencionas'.

Investigando las distintas versiones de los familiares del TC 48, se repite la hipótesis de que el avión cayó en el Talamanca. Sin embargo, no he encontrado mención de este hallazgo por parte de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. No se menciona al cadete Pereyra y su tarjeta de vacunación. Sin embargo, se hace alusión al carnet del cadete Oscar Vuistaz, en posesión del brigadier Benigno Andrada. El Flight Information Center registra el 4 de noviembre de 1965 el hallazgo del carnet del cadete Oscar Viztuaz, mientras que el 8 de noviembre registra la aparición del pasaporte, carnet de vacunación y otras pertenencias del cadete Pereyra.

Otra de las evidencias que sitúan al TC 48 en aguas bocatoreñas guardan relación con un video de la búsqueda que tuvo lugar entre el 3 y 9 de noviembre de 1965 y al que tuve acceso. En el mismo se observa dos colores en el mar: verde y arco iris.

El color verde se debe a un tinte que los aviones de búsqueda utilizan. Generalmente se emplean junto a bengalas de humo blanco o anaranjado, para darle referencia visual a las embarcaciones que buscan los restos como evidencia. Los videos pueden ser vistos en los siguientes enlaces:

Https://www.youtube.com/watch?v=fQxcf7zlh5c

Https://www.youtube.com/watch?v=L-oR4WmNPgY

En el 2017 se realizó un experimento dejando boyas marinas en la zona exterior de Punta Cahuita, Costa Rica, donde se piensa sucedió el accidente. El propósito era medir la corriente marina y monitorear digitalmente el recorrido de las boyas. Los resultados indican que al día de haber soltado las boyas se ubicaban en isla Bastimento; a los dos días se encontraban en Escudo de Veraguas y a los 3 o 4 días se localizaban en el sitio de los hallazgos, según el informe de la Marina de los Estados Unidos de América.

Cincuenta y tres años después, todos los indicios apuntan a que el TC 48 de la Fuerza Aérea Argentina podría estar en aguas bocatoreñas. De encontrarse, se pondría fin a la leyenda de los cadetes. En todos los radares, desapareció el TC 48 mientras volaba sobre Bocas del Toro.



La Estrella de Panamá

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